Con sangre no se gana


Todos los que seguimos con pasión a un equipo de fútbol sabemos lo importante que es vivir esa emoción en la cancha y en nuestro diario vivir.

Lo que sentimos en la cancha cuando nuestro equipo va ganando o perdiendo es algo que solamente lo sabemos los que necesitamos el fútbol para poder respirar, para poder vivir.

Ser hincha es una pasión y la pasión no tiene lógica muchachos…

Somos hinchas por herencia de nuestros abuelos, de nuestros padres, de nuestros barrios, somos hinchas por convicción, por materia prima de nuestro ADN. Nuestros hijos serán hinchas, como nosotros.

Los hinchas son un jugador más desde las tribunas. Cuando los jugadores están en la cancha pueden sentir nuestras emociones, nuestras alegrías cuando se gana; nuestras tristezas y frustraciones cuando se pierde.

Un gol no sería tan emocionante sin que se grite y goce en las tribunas o pegado al alambrado.

La derrota sería mucho más dura si no sintiéramos que somos muchos los que sufrimos por los colores.

Sin los hinchas, el fútbol no existiría, las canchas serían solo unas moles frías, sin alma.
El fútbol es una pasión, una religión que nos une, que nos divierte. No puedo creer que en el corazón de un hincha verdadero pueda vivir un cobarde sinvergüenza.

No podemos permitir que la violencia se cuele en nuestras canchas como pasa en casi todos los lugares que se practica y se vive el fútbol con tanta pasión.

Nosotros, los hinchas del fútbol, no podemos permitir que los delincuentes se disfracen de hinchas y nos provoquen.

Si nos gusta el fútbol, no dejemos que los disfrazados de hinchas se manejen y hagan cosas  despreciable, como viene  sucediendo, Basta!!!

Vivamos, gocemos el fútbol, pero también hay que proteger las vidas de todos los hinchas, hay que combatir a los violentos infiltrados en el fútbol.

Somos rivales deportivos no somos enemigos, por el bien del fútbol saquemos a los violentos.


Hagamos un compromiso entre todas las partes involucradas, hinchas, jugadores, directivos, tanto de liga como de clubes, hagamos un compromiso serio y efectivo con la policía, el asunto tiene una solución y la solución no es dejando las canchas, la solución es llegando en masas y dejando la indiferencia a un lado, gritémosle a nuestras autoridades que necesitamos soluciones, y gritémosle a esos delincuentes que están disfrazados de hinchas, que no queremos sangre ni en el pavimento ni en la grada, necesitamos respeto a la cancha, respeto a la familia, respeto al fútbol y a nuestra Nación, gritemos juntos y demos a entender qué; Con sangre no se gana.